Un soldado galo permanece en guardia ante el museo del Louvre en París YOAN VALATEFE
La justicia deberá decidir si procede o no el cambio de un nombre que ya se ha empleado en otros niños en Francia
La
justicia francesa deberá decidir si un recién nacido puede llamarse
"Yihad" o forzar a sus padres a cambiarle el nombre, después de que una
pareja de Toulouse decidiera llamar así a su hijo, nacido a principios
de agosto.
Ha sido el propio ayuntamiento de la ciudad de
Léguevin la que ha informado a la fiscalía de la situación, según
reveló la web de información local actu.fr. El nombre no se refiere a la guerra santa, en cuyo nombre los yihadistas han acabado con más de 200 vidas en Francia desde 2015, sino al término de "lucha" o "resistencia". Aun así, y aunque hay otros niños en el país con el mismo nombre nacidos antes de la ola de atentados, la justicia puede decidir el cambio de nombre si considera que este es perjudicial para el interés del bebé, teniendo en cuenta el contexto de tensión social por la amenaza.
En
una circular de 2011, difundida ahora por Le Parisien, se detallan
algunos de los motivos por los que se puede negar un nombre, como
aquellos de apariencia "ridícula, peyorativa o grosera" o aquellos
"difíciles de llevar por su complejidad o referencia a una persona
desacreditada de la Historia o incluso palabras de pura fantasía".
Por ejemplo, en 2015 trascendió el caso de una niña de nombre Nutella, al que un juez volvió a bautizar como Ella
al considerar que la idea de sus padres podría convertirla en motivo de
risas. Más polémico fue el de una madre multada en 2012 por haber
llevado a su hijo al colegio con una camiseta diseñada por su tío en la
que se podía leer "Soy una bomba" y "Yihad, nacido el 11 de septiembre".
El niño, nacido en 2009, se llamaba también Yihad.
Los
delegados aplauden la intervención del presidente chino, Xi Jinping
durante la ceremonia inaugural del XIX Congreso Nacional del Partido
Comunista de China. WU HONGEFE
El
presidente chino inaugura el congreso del Partido Comunista y anuncia
una modernización de sus fuerzas armadas con el objetivo de "combatir"
El presidente Xi Jinping proclamó hoy lo que definió como "nueva era" del poder de China en un discurso de más de 3 horas
que sirvió como apertura del XIX Congreso del Partido Comunista local
(PCC) y en el que también delineó sus prioridades para el futuro.
Entre ellas figura un modernización de sus fuerzas armadas que para el año 2035 deberían ser "un ejército de nivel mundial" cuyo objetivo dejó claro: "un ejército se construye para combatir".
El también secretario general del PCC irrumpió en el enorme salón del Gran Palacio del Pueblo a las 9 de la mañana siendo aclamado por los más de 2.300 delegados que
se habían reunido en este emblemático edificio situado en plena Plaza
de Tiananmen. Detrás de él caminaban sus dos antecesores, Jiang Zemin y
Hu Jintao, que se sentaron a ambos lados del actual dirigente
manteniendo la precisa coreografía con la que se ha preparado esta cita.
Tan milimetrada, que la larga
decena de camareras que servían el té a los asistentes lo hacían con
movimientos sincronizados como si se tratara de una exhibición militar.
La
convocatoria deberá renovar la cúpula del PCC y reforzar el poder de Xi
Jinping, que tras ser elegido secretario general de la agrupación en
2012 se ha convertido en el dirigente chino más preeminente de las
últimas décadas. Los medios locales indican que su pensamiento y su nombre podría pasar a formar parte de la constitución del partido, algo que sólo han conseguido en el pasado Mao Zedong y Deng Xioaping.
"El
desarrollo de China todavía está en una etapa de importantes
oportunidades estratégicas. Las perspectivas son brillantes, pero los
desafíos también lo son", indicó el mandatario.
Xi Jinping dejó claro que el futuro de China no pasa por la apertura democrática al estilo occidental y pidió "más esfuerzos" para promover "el espíritu chino, sus valores y nuestra fuerza" bajo el liderazgo único del PCC.
El combate contra "la subversión y el separatismo"
"El
socialismo con las características chinas entra en una nueva era",
añadió. De hecho, Jinping exigió "hacer lo posible para defender la
autoridad del partido y el sistema socialista, y oponerse de forma
resoluta a cualquier palabra o acción que pueda socavarla".
En
este sentido, el presidente adelantó que el país intensificará su
combate contra lo que definió como "subversión, terrorismo, separatismo y
extremismo religioso".
Asimismo dijo que China posee la
"resolución, confianza y habilidad para derrotar" cualquier intento de
Taiwán -que Pekín considera una provincia "rebelde"- por declarar una
independencia formal.
El gobierno de la isla respondió de
inmediato con un comunicado en el que recordó que el futuro de ese
territorio depende de sus 23 millones de habitantes.
Durante
su intervención, Xi Jinping se refirió también a la incesante campaña
contra la corrupción que ha abanderado uno de sus principales aliados,
Wang Qishan, y dijo que ha conseguido "un impulso abrumador" y ha
"reforzado la fuerza" del PCC.
La ofensiva que lleva a
cabo el también llamado "Zar" anti-corrupción ha supuesto penas de todo
tipo -incluidas sentencias de muerte y prisión de por vida- para más de
1,3 millones de miembros de un partido que tiene 89 millones de
militantes.
La suerte política de Wang Qishan es
precisamente una de las grandes incógnitas que se deben resolver en los
próximos días ya que con 69 años debería pasar al retiro si se aplica la
tradición establecida desde la eran de Jang Zemin.
Sin
embargo, muchos analistas y medios como South China Morning Post han
advertido que Xi Jinping podría ignorar esta costumbre y mantener a
Qishan como parte del liderazgo chino, lo que a su vez abriría la puerta
a que él mismo se perpetúe en el poder en 2022 siguiendo el ejemplo de Vladimir Putin. En el plano económico, el jefe de estado apostó por una mayor "apertura" de China
que "no va a cerrar sus puertas al mundo", un mensaje que contrasta con
el tono proteccionista que pretende imprimir a su administración el
presidente de EEUU, Donald Trump.
Aunque
Xi Jinping viene expresándose en términos similares desde hace meses,
lo cierto es que muchos empresarios foráneos implantados en China han
expresado sus quejas por las limitaciones impuestas a los inversores extranjeros.
Las
empresas europeas "están cansadas de estas promesas y conocen esta
letanía de compromisos, que nunca se han materializado", se lamentó el
pasado mes de septiembre la cámara de comercio de la Unión Europea en
Pekín instando a las autoridades chinas a "cambiar las palabras por
actos concretos".
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump - REUTERSSave
El canciller norcoreano, Ri Yong-ho, ha advertido que la voluntad del país asiático es «hacer llover fuego» sobre EE.UU.
en respuesta a las beligerantes palabras del presidente estadounidense
Donald Trump, que amenazó ante la ONU con destruir Corea del Norte.
El
canciller norcoreano se pronunció de esta manera al recibir a una
delegación de la agencia de noticias rusa Tass que ha visitado
Pyongyang, según informaron hoy medios estatales.
«Es la
firme voluntad de todo el personal militar y de la gente de la República
Popular Democrática de Corea (RPDC, nombre oficial del país) el hacer
llover fuego sobre los EE.UU., que clamó por destruir totalmente la
RPDC», dijo Ri, según recoge un comunicado de la agencia KCNA.
Ri también afirmó que el programa nuclear norcoreano es el «preciado fruto de la sangrienta lucha del pueblo coreano por defender el destino y la soberanía del país ante la prolongada amenaza nuclear de los imperialistas estadounidenses, y una valiosa espada justiciera».
El
canciller norcoreano asistió al periodo ordinario de sesiones de la
Asamblea General de Naciones Unidas el pasado septiembre, en cuyo marco
Trump amenazó en su discurso con «destruir totalmente Corea del Norte» por sus continuas pruebas de armas, entre ellas su último ensayo nuclear, realizado el pasado 3 de septiembre.
Estas
continuas pruebas armamentísticas y la escalada dialéctica entre
Washington y Pyongyang han elevado en el último año la tensión regional a
cotas inéditas desde el final de la Guerra de Corea (1950-1953).
La
visita de la delegación de periodistas rusos a Corea del Norte se
produjo poco después de que un grupo de parlamentarios también rusos
viajara al hermético país asiático.
Uno de ellos explicó tras su visita que las autoridades norcoreanas les aseguraron que preparan el próximo lanzamiento a modo de prueba de un nuevo misil balístico intercontinental (ICBM) con capacidad real para alcanzar la costa oeste estadounidense.
Los
expertos especulan con que Pyongyang podría realizar este lanzamiento
coincidiendo con el Congreso del Partido Comunista Chino, que arranca el
próximo 18 de octubre, o de cara a la visita de Trump a la región, que
se producirá entre el 2 y el 14 de noviembre.
El presidente de Estados Unidos, Donald
Trump, enviará a sus principales asesores diplomáticos y militares a
Pakistán en las próximas semanas, aumentando la presión sobre un aliado
acusado de albergar grupos terroristas.
Semanas después de que Trump acusara
ofuscadamente a Islamabad de proporcionar refugio seguro a “agentes del
caos”, el secretario de Estado, Rex Tillerson, planea partir hacia
Pakistán a finales de este mes.
AFP PHOTO / Brendan Smialowski
El secretario de Defensa, Jim Mattis, lo seguirá, según fuentes estadounidenses y paquistaníes.
Las visitas apuntan a dejar claro el
mensaje de Trump de que el apoyo estatal pakistaní a los grupos
yihadistas tiene que terminar, de acuerdo con funcionarios informados
sobre el asunto.
Washington se ha visto frustrado durante
mucho tiempo por la voluntad de Pakistán de ofrecer refugios
transfronterizos a facciones talibanes y grupos armados islámicos que
luchan contra las tropas estadounidenses y sus aliados afganos.
La relación entre ambos países llegó a
su límite en 2011, cuando el presidente Barack Obama envió comandos a
Pakistán para matar al líder de Al Qaida, Osama Bin Laden.
Desde entonces, a pesar del tono más duro propuesto por Trump, poco ha cambiado.
Mattis aseguró al Congreso esta semana que intentará “una vez más” ver si se puede “hacer que esto funcione”.
El
nuevo artilugio de la Guardia Revolucionaria iraní ha entrado en fase
de pruebas apenas unas horas después de presentarse. La cadena nacional
IRIB ha mostrado este sábado por la mañana imágenes del lanzamiento y de la telemetría,
en un emplazamiento no identificado, del Joramshahr, un misil balístico
de hasta 2.000 kilómetros de alcance capaz de transportar varias
cabezas explosivas. El proyectil entra en escena en plena escalada
retórica entre Irán y EEUU, país que rechaza el acuerdo nuclear firmado
en 2015.
Este viernes se conmemoró el 37º aniversario
del inicio de la sangrienta contienda entre Irak e Irán con desfiles
militares en todo el país. En Teherán, el presidente Hasan Rohani desveló
el Joramshahr y junto a la afirmación "no pediremos permiso a nadie
para defender nuestro país" anunció un plan para reforzar las Fuerzas
Terrestre, Naval y Aérea. Al mismo tiempo, el reelegido jefe del
Ejecutivo centrista reiteró que el poderío militar iraní es para
"proteger su dignidad" y "asegurar la paz", con finalidades defensivas.
Pero las palabras de Rohani no apaciguan a algunos países occidentales como EEUU.
Para Washington, la irrupción del Joramshahr, que puede golpear más de
un objetivo en una trayectoria cuyo rango incluye el enemigo Israel,
vulnera el "espíritu" del pacto atómico. El texto del mismo no menciona
explícitamente este tipo de actividades, pero la resolución 2231 del
Consejo Nuclear de la ONU, que ratificaba el pacto, 'llama' a Irán a no
realizar ninguna actividad con misiles balísticos diseñados para
transportar cabezas nucleares.
Teherán se defiende
alegando que las pruebas con misiles balísticos realizadas durante estos
últimos meses cumplen con la resolución, y a su vez acusa a Washington
de incumplir con el acuerdo al haber aprobado nuevas sanciones al
programa de misiles balísticos. El presidente de EEUU debe decidir este
octubre si ratificar el cumplimiento iraní del pacto, algo que ha
certificado recientemente la OIE. Pero existe la posibilidad de que no
sea así, o al menos eso es lo que Donald Trump
ha dado a entender. "Irán acaba de probar un misil balístico capaz de
llegar a Israel. Ellos también están trabajando con Corea del Norte. ¡No tenemos mucho de un acuerdo!", tuiteó.
Las
intenciones de Trump de retirar la firma de su predecesor en la Casa
Blanca inquieta al resto de signatarios del acuerdo, que desde 2016
acota el programa nuclear iraní a fines no militares. Irán, Rusia y China quieren seguir adheridos. Los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania se han manifestado a favor del mismo. El presidente galo, Emmanuel Macron,
ha dicho esta semana que la "presión" militar de Irán en la región
hacen el pacto "insuficiente" ha abogado por una nueva negociación.
La
reticencia de algunos países occidentales a continuar con la actual
formulación del acuerdo perjudica a Rohani. El presidente ha denunciado
varias veces que, pese al levantamiento en 2016 de las sanciones al
programa nuclear, esta reticencia obstaculiza la actividad comercial con
el extranjero. La presión se transmite a la población, especialmente al
sector más reaccionario, que culpa al jefe del gabinete de no obtener
el rédito económico prometido del pacto nuclear. En consecuencia, se
enerva a los más belicosos.
Otro de los planos de disputa entre la República Islámica y Occidente es Siria. Teherán es un respaldo crucial del presidente Bashar Asad, cuyas fuerzas lograron este mes romper el cerco del Estado Islámico (IS)
sobre la ciudad oriental de Deir Ezzor. Con este éxito, los leales a
Damasco se colocaron a pocos metros de una alianza, dominada por
milicias kurdas y apoyada por EEUU, que también combate al IS. Esta
cercanía, junto a la actividad en el cielo sirio de cazas de EEUU, Rusia
y Siria, hace temer un choque de trenes.